una tarde de marzo después de contemplar un maravilloso atardecer con un amigo. Dicen que la naturaleza inspira, no sé si fue eso, o quizás fuera ese afán que tengo por hacer “gracietas”, ironías, juegos de palabras o buscar el doble sentido a las cosas, con el fin de dar ese “toque de humor” tan necesario en la vida. Sea como fuere, al bajar del faro del Cabo de Roche vimos muchas anclas apiladas en el puerto y dije: mira esas anclas de rana!

Hay ideas que caen en saco roto. Otras que parece que van a llegar a algo, pero por el camino tropiezan y caen en el olvido. Y hay otras que un día sin saber ni cómo ni por qué son rescatadas! Así fue como “ancladerana” volvió a mi mente cuando buscaba un nombre para darme de alta en un blog como práctica en un curso.

Y una idea desencadenó otra... y otra... y otra más... y así poco a poco de la nada surgió una forma: “ancladerana”

pero no de esas de los cuentos de princesas, sino una un tanto “especial” que se movía como “pez en el agua”, mejor dicho, como “rana en la charca” saltando de nenúfar en nenúfar. Cada hoja a la que llegaba contenía una idea, una cosa, un concepto... y en cada salto que daba se salpicaba de gotas de agua mezcladas con estas sustancias. Y de acá para allá, sin darse cuenta, se iba empapando de contenidos diferentes: grandes, pequeños, importantes, aparentemente insignificantes... que iban calando y manteniendo húmeda su piel, aportando todo lo necesario para crecer e irse convirtiendo en toda una rana!

Un día, teniendo la mirada perdida en el horizonte, vio una hoja enorme de un verde intenso que la deslumbró. Desde entonces su sueño era conseguir llegar hasta ella, pero consciente de la dificultad que conllevaba al estar muy muy muy lejos, no se animaba a dar el gran salto. Y así pasaba el tiempo, pensaba y pensaba sin hacer nada, hasta que llegó el día en el que encontró la solución: si se impulsaba con toda su fuerza e ilusión y se echaba un poco para atrás para coger carrerilla, quizás lograra llegar. Y vaya que si llegó! a tal velocidad que al aterrizar se le desprendieron todas las gotas de su piel cayendo en la hoja. En ese mismo instante fue cuando la renacuaja se dio cuenta de lo que le había pasado durante todo este tiempo. Empezó a contar gota a gota: 50 gotas de creatividad, 10 gotas de originalidad, 70 gotas de imaginación, 20 gotas de armonía, 45 gotas de inspiración, 100 gotas de investigación, 20 gotas de simbología, 50 gotas de soluciones, 60 gotas de sentido del humor, 10 gotas de ironía, 30 gotas de sencillez, 25 gotas de espontaneidad, 80 gotas de alegría, 45 gotas de equilibrio, 15 gotas de composición, 55 gotas de naturalidad, 40 gotas de vitalidad, 60 gotas de dinamismo, 40 gotas de fuerza, 20 gotas de frescura, 80 gotas de tecnología, 30 gotas de azul, 60 gotas de verde, 40 gotas de naranja, 2 gotas de negro, 20 gotas de tipografías, 35 gotas de trazos, 15 gotas de relleno, 70 gotas de líneas curvas, 12 gotas de elipses y 450 gotas de ilusión.

Pero también se dio cuenta que había otro problema, todas esas gotas estaban sobre el nenúfar y no en su piel! Rápidamente encontró una solución: si saltaba verticalmente y con mucha fuerza una y otra vez, conseguiría salpicarse hasta remojarse de nuevo. Y así ocurrió, en cada salto fue recuperando todas sus gotas con sus cualidades.

Por fin su sueño se había cumplido! Miró a su alrededor y comprobó que el entorno era maravilloso y su nenúfar el mejor de toda la región. Llena de felicidad y conocedora de que con la velocidad sus gotas podrían caer, fue previsora y echó su “ancla” para amarrarse al fondo de la charca por un tiempo indeterminado.

Estaba contenta porque había descubierto que todas las hojas, por pequeñas que sean, contienen algo imprescindible e importante. Que con la ayuda de las hojas pequeñas se puede alcanzar una grande. Y que por muy a gusto y feliz que se esté, jamás hay que dejar de otear el horizonte para seguir explorando más nenúfares que te lleven a otras charcas lejanas, y así seguir creciendo, aprendiendo y disfrutando.

Y lo más importante: aprendió que con una idea imaginativa, ilusión y un buen impulso cualquier proyecto se puede hacer realidad...

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